La Historia de Beatriz: Dignidad, Lengua y la Lucha por un Cuidado Materno Respetuoso en Chiapas, México
- Stacey Ramirez
- 15 dic 2025
- 4 Min. de lectura

Beatriz Pérez Cadena, de la región tsotsil-maya de Zinacantán, Chiapas, ha trabajado con GPA durante los últimos dos años en nuestro programa de Cuidados maternos respetuosos. Se sentó a conversar con nosotros sobre la importancia del programa. Explica cómo considera que el programa puede generar cambios significativos en la atención que reciben las mujeres indígenas en hospitales y clínicas, y cómo su experiencia de vida fortalece el impacto del programa.
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Cuando Beatriz Pérez Cadena entra a un hospital en una zona rural de Chiapas, México, carga más que una carpeta o un montón de encuestas. Lleva consigo una experiencia vivida—la suya y la de las mujeres indígenas cuyas voces han sido durante mucho tiempo ignoradas dentro de las instituciones médicas. Como asistente y subcoordinadora del programa de Cuidados Maternos Respetuosos de la Alianza Pediátrica Global (GPA por sus siglas en inglés), se ha convertido en un puente entre sistemas: entre hospitales y comunidades, entre el español y el tsotsil, entre la formación técnica y la comprensión humana.
Su trabajo diario combina captura de datos, coordinación de talleres con personal médico y visitas a salas hospitalarias para observar cómo se trata a mujeres embarazadas. Habla con mujeres que esperan consultas, escuchando historias que con frecuencia revelan desigualdad y maltrato. También ha colaborado con el movimiento estatal de parteras tradicionales, documentando su labor mediante fotografía, video y audio. Cada una de estas tareas forma parte de una misión mayor: hacer que la atención materna en Chiapas sea más digna, segura y humana.
Dentro del sistema: generar conciencia
El programa que Beatriz ayuda a coordinar busca transformar las normas dentro de los hospitales. Los talleres invitan al personal de salud a reflexionar sobre las desigualdades que enfrentan las mujeres indígenas y a replantearse lo que significa brindar una atención digna y culturalmente sensible.
“En la escuela de medicina les enseñan la parte técnica,” explica Beatriz. “Pero no les enseñan sobre la dignidad, ni sobre el contexto cultural, ni sobre cómo comunicarse verdaderamente con las mujeres a las que atienden.”
Pequeñas acciones, grandes cambios
El impacto de estos talleres es evidente. Intervenciones con residentes y pasantes de medicina suelen generar cambios visibles e inmediatos. Un simple saludo—“Buenos días, soy su doctor, hoy atenderé su consulta”—puede parecer mínimo, pero en hospitales donde las mujeres rara vez son reconocidas, significa un cambio profundo.
Transformando el Hospital de Yajalón
Algunos de los resultados más contundentes se han visto en el Hospital de Yajalón en el estado de Chiapas. Cuando GPA inició observaciones allí, varias salas estaban inutilizables debido a daños severos por las lluvias. Con intervenciones constantes y un proceso de sensibilización continua, las condiciones han mejorado significativamente.
Más importante aún, el personal ha comenzado a adoptar prácticas basadas en la dignidad y la humanidad. “Estamos ayudando a que la gente entienda que el trato digno no es opcional—es esencial,” afirma Beatriz.
La lengua como barrera—y como llave para el cambio
Beatriz habla con franqueza sobre los prejuicios que enfrentan las mujeres indígenas en los servicios de salud. La barrera más grande es la lingüística. Cuando una mujer llega vestida con ropa tradicional o no habla español, surgen suposiciones que afectan directamente la calidad de atención que recibe.
Las encuestas realizadas por GPA muestran que las mujeres con mayor escolaridad tienden a experimentar menos maltrato, revelando así las profundas desigualdades que persisten en el sistema.
Una misión que nace de su propia historia
El compromiso de Beatriz es profundamente personal. Como mujer tsotsil originaria de Zinacantán, conoce de primera mano lo hostiles que pueden sentirse los servicios médicos. Antes de GPA, trabajó en el gobierno estatal como gestora cultural, enfocada en temas de interculturalidad.
“Como pueblos indígenas, ir a los servicios de salud te hace sentir menos. Te hace sentir invisible,” dice. “Para muchas personas, acudir al médico es realmente un dolor de cabeza.”
Su trayectoria como comunicadora intercultural y traductora para mujeres en situaciones vulnerables fortaleció su determinación. GPA le ofreció algo más: la oportunidad de transformar la manera en que las instituciones entienden y atienden a su comunidad.
Rompiendo barreras, moldeando políticas
Lo que distingue a GPA, explica, es su compromiso por cerrar el círculo: trabajar no solo con comunidades y personal de salud, sino también con instituciones gubernamentales. Ya se están estableciendo diálogos que podrían llevar este modelo al nivel estatal.
“GPA se atreve a derribar barreras para que las políticas públicas nazcan desde la comunidad,” señala Beatriz.
Más allá de la organización
Actualmente, Beatriz está desarrollando recursos didácticos de atención prenatal para mujeres tsotsiles y tseltales de los Altos de Chiapas. También es activista digital, comprometida con la promoción y preservación de la lengua tsotsil.
Por qué este trabajo importa
Cuando se le pregunta por qué vale la pena apoyar a GPA, su respuesta es emocional y firme. “GPA ha cambiado mi vida como profesional y como mujer indígena. Lo que GPA está haciendo tendrá impacto en muchas generaciones de mujeres y niños y niñas en México.”
Expresa además un profundo agradecimiento a las personas que donan a GPA:
“Gracias a su apoyo, seguimos logrando avances importantes para las mujeres indígenas. No deben dudar ni por un momento que este trabajo está mejorando la vida de las personas.”
En la historia de Beatriz, los cuidados maternos respetuosos no es solo un programa—es un movimiento arraigado en la dignidad, el idioma y la convicción de que toda mujer merece una atención compasiva. A través de su labor, está ayudando a transformar no solo hospitales, sino la forma en que un sistema entero ve a las mujeres en el corazón de su comunidad.









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